Ciberdelitos como el ciberbullying, grooming o sexting, que afectan de pleno a los menores, siguen preocupando a padres y educadores. En esta ocasión hemos hablado de estos riesgos en el programa A Punto con la 2 de TVE del pasado 12 de abril.
Una vez más, en lo sencillo puede estar la solución y como bien apuntó Pere Cervantes en esta entrevista: "edúcate para educar", clave para tomar conciencia y estar informados sobre los riesgos que acechan a nuestros menores en Internet.
Las últimas
noticias sobre ciberdelincuencia corroboran que para el año 2016 se espera un
aumento de los fraudes por Internet, entre los que despuntarán los ataques de
phishing y de ransomware que ya
hemos tratado en una entrada anterior de este blog.
El phishing
es un tipo de estafa informática que se desarrolla en varias etapas, apenas
deja rastro y proporciona enormes beneficios. Consiste en obtener las claves de
acceso a la banca on line de la víctima, empleando procedimientos de ingeniería social, para luego ordenar
transferencias según el saldo disponible en la cuenta o vender en el mercado
negro las contraseñas para que otros las utilicen.
Cuando
hablamos de phishing, estamos hablando de grupos organizados de carácter
internacional, cuyos miembros —los phishers— se reparten las diferentes
tareas, especializándose cada uno en un «trabajo» concreto que va dirigido a
«pescar» peces en el océano de Internet para obtener sus credenciales (nombre
de usuario y contraseña) y saquear cuentas bancarias. Vamos a conocer sus fases
con más detalle:
Imagen: noticia alertando sobre phishing en www.eleconomista.es
1. Primera fase: contraseñas al descubierto. Se realiza el phishing
propiamente dicho, que consiste en obtener información confidencial de las
víctimas, principalmente sus contraseñas de acceso a la banca on line o
a otros sitios web que exigen verificación mediante usuario y contraseña.
Video Youtube: Los retos de la era Internet
El método
más extendido es el envío masivo de correos electrónicos a modo de spam que parecen proceder de un banco, una entidad
financiera o un organismo oficial. En ese e-mail se explica que, por
motivos de seguridad, mantenimiento, mejora en el servicio, confirmación de
identidad o cualquier otra causa (el pago de un premio inexistente), el
destinatario debe actualizar los datos de su cuenta bancaria.
Ejemplo de mail para phishing imitando Paypal con link malicioso
Para más info sobre las mil y una caras del phishing échale un vistazo a este artículo de la Oficina de Seguridad del Internatua (www.osi.es):
El mensaje
imita el diseño —formato, logotipo y firma— de la entidad para comunicarse con
sus clientes. Si el usuario que recibe el spam es cliente de esa entidad
bancaria, dispone de acceso a la banca on line y carece de unos mínimos
conocimientos sobre cómo funcionan los fraudes en Internet, es fácil que muerda
el anzuelo. En el mismo correo aparece un link a una página web a la que puede acceder
directamente para verificar sus credenciales y solucionar el problema. Esta
página es prácticamente igual que la de la entidad bancaria, lo que se ha
conseguido copiando el código fuentede la web original.
La dirección
URLtambién
será similar —e incluso idéntica—, pues los ciberdelincuentes se han
aprovechado de los fallos de algunos navegadores o bien han realizado técnicas
como el homograph attack —también llamado IDN spoofing—, que es
la utilización de caracteres de otro idioma con una misma apariencia. Por
ejemplo, la letra «o» latina se escribe igual que la griega o la cirílica, pero
representan sonidos diferentes.
Aunque la
mayor parte de los ataques de phishing van dirigidos contra las
entidades bancarias, pueden utilizar cualquier otra web como gancho para robar
datos personales: Twitter, ebay, Facebook, PayPal, etc. En Internet todos los
datos como nombres de usuario y contraseñas cotizan.
El proceso
de captación de contraseñas puede iniciarse también con técnicas de hacking,
para lo que utilizarán aplicaciones o programas informáticos diseñados para
infectar nuestros dispositivos con conexión a Internet y espiar toda la
información que por ellos circula.
Existen otras
técnicas capaces de interceptar los datos que se introducen en la banca on
line real, como el llamado Man in the middle, que consiste en
insertar una especie de «intermediario» que puede leer y modificar las
comunicaciones que se realizan entre la entidad financiera y el usuario sin que
ni una ni otro lo sepan.
O programas
tipo keyloggers, que capturan las pulsaciones del teclado y se apoderan
del contenido que escribimos y, cómo no, de nuestras claves de acceso a la
banca on line o a cualquier otro sitio web en el que debamos
verificarnos.
Los troyanos
son otro tipo de malware (software malicioso instalado en contra de la
voluntad o sin el conocimiento del usuario del ordenador dañado) que permite la
monitorización y el control remoto de otro ordenador infectado, llamado
ordenador «zombi». Así, se construye toda una red de ordenadores zombis —botnets—
para realizar actividades ilícitas. Los troyanos se difunden a través de
páginas web, programas de intercambio de archivos, mensajería instantánea o
correos electrónicos, y modifican la configuración del dispositivo electrónico
de la victima para captar la información tecleada (como operaciones bancarias on
line). Los troyanos residen de forma oculta y silenciosa en los ordenadores
que logran infectar y se activan cuando el usuario visita determinadas páginas
web, capturando las claves de acceso e incluso pantallas con el estado de las
cuentas corrientes.
2. Segunda fase: captación de muleros.
Una vez que disponen de las claves y contraseñas de acceso a las cuentas on
line de las víctimas, los miembros de la organización necesitan
colaboradores que abran cuentas bancarias a las que realizar las transferencias.
Estos
colaboradores (muleros) son captados mediante técnicas de scam, que
suelen consistir en supuestas ofertas de trabajo enviadas a través del correo
electrónico o de mensajería instantánea desde números desconocidos (mediante Whatsapp,
Telegram, etc.).
Estos anuncios
de trabajo ofrecen ganar dinero de forma fácil y rápida, pues solo debe
disponer de acceso a Internet y tener conocimientos básicos sobre la
utilización del correo electrónico y de espacios web (los correos enviados al
intermediario, o mulero, suelen estar escritos en un castellano con bastantes
errores gramaticales y ortográficos). En ocasiones, en el propio mensaje
aparece un enlace a una página web de la presunta sociedad o empresa que ofrece
el puesto de trabajo con el fin de proporcionar mayor credibilidad.
Si el
receptor del mensaje responde al correo electrónico interesándose por la oferta,
se establece una comunicación entre ambas partes mediante correspondencia
electrónica, y en ella se definirán aspectos tales como el tipo de contrato y
la operativa mercantil a desarrollar, que será la siguiente: cuando la supuesta
empresa le avise, deberá abrir una cuenta bancaria en la entidad que le
indiquen —si aún no la tiene abierta—. Como norma general, será en la misma
entidad bancaria de la que han conseguido claves y contraseñas de acceso de
diferentes usuarios ya que las transferencias se hacen efectivas en menos
tiempo cuando se trata de cuentas de una misma entidad, y en esto del
ciberdelito el tiempo siempre es dinero.
Posteriormente,
el mulero deberá facilitar su número de cuenta, el código IBANy sus propios
códigos de acceso a la banca on line. Gracias a estos datos, los
ciberdelincuentes dispondrán del medio necesario —una cuenta bancaria— para
poder transferir el dinero desde la cuenta de la víctima a la del mulero. Después
le comunicarán (generalmente por la tarde-noche o a primera hora de la mañana)
que ya puede dirigirse a su banco a retirar el dinero de la transferencia que
ha recibido; el titular de la cuenta beneficiaria se quedará con el tanto por
ciento estipulado (entre un 5 y un 10 %) y enviará el resto al país
—normalmente, del este de Europa— y a la persona que le indiquen mediante una
agencia de envío de dinero.
En un día
los muleros pueden ganar miles de euros sin tener que hacer prácticamente nada
y sin, por supuesto, estar dados de alta en la Seguridad Social, lo que debería
llevar a cualquiera a sospechar de la legalidad de esa actividad y, por tanto,
a ponerlo en conocimiento de las autoridades.
La
investigación se centrará principalmente en el seguimiento del dinero, por lo
que el mulero tiene mucho más que perder que cualquier otro, ya que las
transferencias ilícitas dirigidas a su cuenta bancaria dejarán un rastro que la
Policía podrá seguir: nombre, apellidos, dirección, teléfono y el número de la cuenta
beneficiaria de un fraude. El mulero puede estar cometiendo un delito de estafa
—además de otro de blanqueo de capitales—, y todo está a su nombre y queda bajo
su responsabilidad.
3. Tercera fase: acceder a las cuentas
sin dejar rastro. El siguiente paso será ordenar las transferencias fraudulentas
dejando el menor rastro posible. Para ello es necesario una conexión a Internet
para acceder a los servidores de las entidades bancarias.
Para no ser
identificados emplean diversos métodos, como el uso de máquinas comprometidas
—los citados ordenadores zombis infectados por algún malware que permite
un uso remoto—, servidores proxy —ordenadores que se conectan a Internet y
abastecen de direcciones IP enmascaradas a los usuarios, lo que favorece el
anonimato— o conexiones desde lugares públicos con acceso a Internet
(cibercafés, bibliotecas, etc.), generalmente ajenos al grupo organizador del
fraude y de la víctima.
Una vez dentro de la cuenta bancaria ajena, pueden
realizar otras acciones, como solicitar préstamos on line, hacer recargas
telefónicas o pagar facturas de terceros.
4. Cuarta fase: disponibilidad del
dinero. El titular de la cuenta bancaria de destino de las transferencias
deberá dirigirse a su banco y extraer el dinero. Es posible que, debido a la
cantidad transferida, deba hacer el reintegro en ventanilla, pero en ocasiones
lo obtienen a través de un cajero automático.
Cuando ya
tiene el dinero en la mano, el mulero lo enviará, mediante alguna agencia de
envío de dinero (MoneyGram, Wester Union, etc.), al lugar y a la persona que la
organización haya facilitado previamente por correo electrónico o por teléfono.
El mulero se quedará con el tanto por ciento acordado y enviará un último
correo informando de que el importe restante ha sido enviado, junto con el
código identificador de la transferencia, necesario para hacerla efectiva.
En el último
paso, otro colaborador de la organización se dirigirá a la agencia de envío de
dinero de la ciudad y país de destino, y, tras identificarse como el titular de
la transferencia y proporcionar el código identificador, la hará efectiva.
Cómo prevenir ser víctimas de pshishing:
·Hay que
tener en cuenta que los bancos no piden que verifiquemos nuestro nombre de
usuario y contraseña por e-mail.
·No
acceder a páginas de entidades bancarias a través de enlaces recibidos por
correo electrónico, es preferible buscar la web de forma directa.
·Comprobar
que la web del banco utiliza cifrados https.
·No
acceder a nuestra banca on line desde conexiones wi fi públicas que podrían
estar comprometidas o espiadas.
·Tener
los antivirus y sistemas operativos actualizados para evitar en la mayor medida
posible que seamos infectados por algún software espía o malicioso.
·Desconfiar
de ofertas de trabajo como mediador financiero o similar, a cambio de comisión,
sin contratos, altas de seguridad social y donde todo es muy rápido y muy
fácil, demasiado para ser realidad.
Más cosas sobre el phsihing:
Si quieres saber más sobre phishing te recomendamos el capítulo 1 de Mundo Hacker disponible en Youtube y que puedes ver a continuación:
La forma depende de los conocimientos y de la
necesidad de información.
¿Cuántas apps tienes en tu smartphone o tablet?
¿Guardas aplicaciones que descargaste por alguna finalidad y que luego han
resultado no valer para nada? Cuidado, podrían ser apps falsas, maliciosas, que
lo único que quieren es espiar tu información y aprovechar los recursos de tus
dispositivos.
Queremos informarte del peligro de instalar
ciertas aplicaciones (apps) en dispositivos como smartphones, tablets
o relojes inteligentes. Pueden ser utilizadas por empresas y ciberdelincuentes
para obtener todo tipo de información personal como datos personales, fotografías,
contactos, geolocalizaciones, etc.
Algunas de estas falsas apps pasan muy desapercibidas en las tiendas virtuales, son muy similares o incluso idénticas a
otras de uso real, consiguiendo generar el engaño suficiente, bajo todo tipo de técnicas
de ingeniería social, para que los usuarios las descarguen.
Hay apps mal intencionadas que infectan los dispositivos con malware tipo troyano, convirtiéndolo en un ordenador zombie
a disposición de crackers o piratas informáticos. Se expanden de forma viral,
por lo que pueden llegar a dominar millones de ordernadores repartidos por todo
el mundo (botnets) infectados por este malware.
¿Y para qué quieren mis datos? Pues además de para
espiar tu información confidencial (cuentas bancarias, números de tarjeta de
crédito, direcciones de correo electrónico, contraseñas de acceso a todos estos
servicios) que utilizarán para cualquier tipo de delito informático, para
aprovechar los recursos de esa red zombie, lanzar ataques de denegación de
servicio, enviar spam a diestro y siniestro o para generar bitcoins
mediante programas de minería.
Piensa que un solo ordenador puede producir
cierta cantidad de bitcoins al día, pero millones de ordenadores trabajando a
la vez para un solo ciberdelincuente que los controle, puede aumentar sus
ganancias considerablemente.
Otras apps buscan vaciar tu bolsillo, suscribiéndote
a un servicio de telefonía Premium por el que por cada mensaje que recibas en
tu teléfono, que evidentemente no habrás solicitado, pagarás una cantidad
desorbitada en tu factura mensual.
El desarrollo de apps legítimas ha resultado ser uno
de los campos más fértiles en lo que a la tecnología actual se refiere. A todos
nos gusta conocer y descargar apps nuevas.Según Cuatroochenta, empresa
especializada en el desarrollo integral de aplicaciones para smartphones y
tablets, con presencia en España, Colombia y Panamá, el mercado de las apps tiene
mucha competencia, por lo que hay que agudizar el ingenio.
Los estudios confirman que el uso de apps está
creciendo de forma exponencial cada año, liderado por las aplicaciones
sociales, de mensajería y las de productividad. En cifras absolutas calculan
que diariamente se descargan 30 millones de aplicaciones en todo el mundo y en
España, según The App Date (plataforma de recomendación de apps en español)cada
usuario lleva entre 24 y 31 aplicaciones en su smartphone o tablet.
Este gran volumen de aplicaciones a nivel mundial, de
desarrolladores y de usuarios, contribuye a que los supervisores de los dos
mercados más importantes a nivel mundial, Google Play y Apple Store, no puedan
verificar con total eficacia cada una de las aplicaciones que finalmente logran
acceder a sus mercados para ser posteriormente vendidas.
Una de las aplicaciones falsas más célebres de los
últimos años fue la conocida como Whatsapp Spy.El
cebo enviado por los estafadores –siempre atentos a los anhelos más oscuros del
ser humano–, fue publicitar la posibilidad de instalarte esta aplicación en tu smartphone
y conocer el contenido de los mensajes emitidos por tus contactos.Evidentemente, lo que conseguía esta aplicación, era que tu
dispositivo estuviera monitorizado y controlado por ciberdelincuentes que no
tenían ninguna buena intención.
Otro caso es elde
usuarios que creyeron que la tecnología actual contaba con escáneres capaces
de desnudar a quién quisiéramos simplemente descargando una aplicación en
nuestro móvil bajo el título de “escáner desnudo” o “Super Jumper X”. Evidentemente, lo que quedaba desnudo era nuestros datos personales y de navegación.
Como decían en el oeste americano, “yo que tú no me
la descargaría, forastero”.
Otro caso conocido ha sido el de las aplicaciones
falsas que emulaban ser la auténtica aplicación de VLC –software libre
que sirve para reproducir principalmente vídeos–, cuya descarga era gratis, si
bien posteriores aplicaciones falsas con idéntico icono a la original,
terminaban cobrando incluso 2,69 euros por su descarga.
La única prevención posible es la que puedas
aplicar tú, y para ello estamos dispuestos a ofrecerte un nuevo surtido de
vacunas que eviten sufrir “la gripe de las aplicaciones falsas”, tal y como reflejamos en nuestro libro Internet Negro:
·Una aplicación gratuita para los ordenadores de mesa
también lo es para nuestros smartphones o tablets. Si Facebook, Twiter,
Skype, Instagram, Tuenti, han decidido que su aplicación sea gratuita para
nuestros PC, no creas a aquellas que bajo la misma denominación y apariencia
que las anteriores, nos piden una cantidad para adquirirla.
·El nombre de las aplicaciones es vital.
Asegúrate de la tipografía exacta (consulta su web previamente) y no te dejes llevar
por un nombre similar. No es lo mismo descargarse la aplicación de Angry Birds
que Angry Apes. Con una consulta previa no lamentarás la confusión a la que te
están induciendo.
·Lee con atención los comentarios que han hecho los
anteriores usuarios de la aplicación y en caso de no existir, prueba de hallar
en la red algún foro relativo a dicha aplicación. Afortunadamente al igual que
existe el estafador también existe el buen samaritano digital. Y en el caso de
que sea tarde y hayas sido tú una víctima de ello, no lo dudes, deja tu opinión
y tu experiencia a fin de evitar que otros sufran lo que tú.
·Ojo avizor a los permisos que la aplicación nos
solicita. ¿Crees que es necesario que el juego de Candy Crush conozca nuestro
teléfono móvil? A estas alturas del manual no hace falta responderte a esa
pregunta.
Os dejamos esta entrevista realizada a Oliver Tauste en el programa Plaça Major de TVCS. el pasado 10 de Noviembre de 2015.
¿Cotizan nuestros datos en Internet? ¿verdaderamente existe una cara oculta en la red? ¿Qué es la deep web? ¿es cierto que existe una moneda virtual? ¿estamos preparados para asumir los nuevos retos que plantea la ciberdelincuencia? ¿cómo es el trabajo de un grupo de investigación tecnológica?
Estas son algunas de las preguntas a las que da respuesta en esta entrevista. Además se hace un repaso a cuáles son los ciberdelitos más habituales que nos acechan en la red, como los fraudes (phishing, estafas en compras on line), las nuevas formas de violencia de género que favorecen el control y posesión de la pareja, las precauciones más importantes respecto a la navegación de los menores y las advertencias a nuestros mayores, quienes cuidan de nuestros hijos y son usuarios potenciales de las redes sociales. Todo ello sin olvidar la importancia de la protección de datos de carácter personal en Internet y las normas básicas de seguridad para empresas.
Vivimos en un mundo globalizado, convulso, lleno de revoluciones en todos los ámbitos: educativo, económico, cultural, tecnológico o político, por citar algunos.
Somos conscientes de que todas estas revoluciones tienen un nexo en común: la tecnología. Todo gira en torno al uso de la tecnología que sin darnos cuenta y en pocos años, ha cambiando radicalmente la forma y medios con que nos comunicamos y relacionamos con los demás.
Vivimos, compramos, aprendemos, organizamos nuestro tiempo y nuestro ocio por Internet y con Internet. Este rápido avance puede suponer que sin la formación e información adecuada quedemos expuestos a todo tipo de riesgos que pueden hacer tambalear nuestros ahorros y nuestras vidas.
A diario surgen fraudes de todo tipo, la delincuencia organizada ha convertido la red en su feudo inexpugnable, trolls y groomers (depredadores sexuales de menores) acechan a quien quieran, han aumentado los casos de violencia de género a través de la red. Las mafias trafican con drogas, mujeres y armas a través de las autopistas de la Red donde realizan sus turbios negocios. Pero estos son solo algunos ejemplos de la cara oscura de la red que deberíamos conocer para no ser un pez más en el océano de Internet, que acabe en las redes de la ciberdelincuencia.
Sin duda es el momento de despertar, de darse cuenta de cómo está configurado el mundo en el que vivimos. Un mundo tecnológico, donde todo pasa por el uso de dispositivos con conexión a Internet y donde nuestra identidad digital es en muchas ocasiones más importante que la real.
Como dice Juan Antonio Marina, en su libro Despertad al diplodocus, nos enfrentamos a una alternativa ineludible: aprender o quedar marginados.
Conscientes de que estamos en la sociedad del conocimiento, no queremos quedarnos aislados, así que os informamos que iniciamos un nuevo proyecto educativo, un nuevo libro de nombre Internet Negro, el lado oscuro de la red, editorial Temas de Hoy, disponible en todas las librerias y ebook desde el 5 de noviembre de 2015:
Y Os preguntaréis ¿de qué trata este nuevo libro? ¿Es un manual? ¿acaso hemos creado un nuevo género llamado cibernovela negra? Su contraportada tiene todas las claves:
Somos unos soñadores empedernidos, entusiasmados con la idea de difundir todo aquello que hemos aprendido (y seguimos aprendiendo) de la ciberdelincuencia y sus mil y una caras para causar el mal. Con el objetivo de conseguir que todos los usuarios de Internet nos convirtamos en ciudadanos digitales preparados, responsables y protegidos (el ciudadano PRP) ha nacido Internet Negro, donde pretendemos poner luz en ese lado oscuro de la red.
Podréis estar al día de todos los eventos (presentaciones, charlas, conferencias, etc ...) a través de nuestras redes sociales y páginas web:
La
ciberdelincuencia no entiende de edad ni de género a la hora de buscar
víctimas. Cualquiera de nosotros podría estar en una situación de riesgo si no
conocemos las más elementales medidas de seguridad y los delitos que más
frecuentemente se dan en la Red.
Los delitos tecnológicos son realizados con multitud
de herramientas y bajo todo tipo de disfraces. Por eso estar actualizados en el
mundo virtual ya no es una opción, sino una necesidad para aquellas personas
que no quieren quedarse aisladas dentro de una sociedad cada vez más digital.
Internet ofrece muchos beneficios a nuestros mayores, poseedores de grandes
dosis de sabiduría y experiencia, sin embargo también esconde algunos riesgos
que es preferible conocer para mantener a salvo sus datos personales y sus
ahorros.
De todo ello hemos
hablado en el 4th International Conferences on the Elderly and New Technologies (evento organizado por la Universistat de Majors de la UJI de Castellón) a través de una conferencia con título: Nuestros
mayores ante Internet: Prevención de Delitos Tecnológicos.
El anonimato de la red y la complejidad de los
delitos tecnológicos proporciona a los ciberdelincuentes gran libertad para que
hagan prácticamente lo que quieran. Los propios usuarios tampoco contamos la
verdad en Internet. Ponemos fotos de nuestros viajes, siempre procurando que se
nos vea felices y sonrientes, tenemos tendencia a publicar excesiva información
y exponer nuestra intimidad sin pensar en las consecuencias, sin valorar ese
Gran Hermano que supone Internet y las redes sociales, donde todo se ve y se
analiza.
¿A qué nos enfrentamos?
Internet es como un iceberg del que solo vemos la
punta, es decir el 5% aproximadamente que aparece sobre la superficie. Pero
debajo del agua hay una inmensa masa de hielo conocida como la deep web o
Internet profunda, donde tienen lugar las actividades más oscuras e ilegales de
la Red, como el narcotráfico, la trata de blancas, el crimen organizado de todo
tipo, la venta de archivos pedófilos y una larga lista de actividades, la gran
mayoría delictivas.
Con este panorama hay expertos que afirman que el ciberespacio es una zona sin ley en la que los
ciberdelincuentes juegan con ventaja. No tienen que respetar ninguna norma ni
Código Penal, ni están limitados por competencias territoriales. En cambio
policías, jueces y fiscales sí que están sujetos a todo tipo de normas y
competencias, en ocasiones hasta de varios países a la vez, dependiendo de
donde se encuentren la víctima, el autor y donde estén alojados los servidores
de la compañías tecnológicas.
La realidad es que estamos viviendo una revolución tecnológica donde no
nos queda más remedio que conocer cómo funcionan las TRIC (tecnologías de
relación, información y comunicación), como nuevas herramientas que utilizamos
para comunicarnos y cuales son sus riesgos. Estar actualizados ya no es una
opción, sino una necesidad, a no ser que queramos quedarnos aislados.
¿Hay solución para evitar estos riesgos?
En lo que ha delitos tecnológicos se refiere, los
usuarios somos nuestra principal vulnerabilidad, el factor humano es el principal error en la cadena de medidas de seguridad. De ahí que la mejor solución para reducir la brecha delincuente – usuario sea invertir tiempo y
recursos en fomentar la formación, información, educación y concienciación
sobre los riesgos del mundo on line, a todos los niveles, desde todas las
instituciones, con programas formativos específicos y con actividades como la
que ha motivados esta conferencia organizada por la Universitat de Majors de la
UJI.
Estos son los riesgos que
en mayor medida pueden afectar a los mayores, pero sin duda hay muchos más:
¿Somos exhibicionistas virtuales?
A muchos usuarios les encanta publicar información
personal sin pensar en las consecuencias, sin tomar ninguna medida de
seguridad. Como usuarios de redes sociales, somos una especie de
exhibicionistas virtuales. Publicamos fotografías, videos personales, viajes,
todo, sin pensar que nos ver cualquiera. De esta forma creamos una auténtica
base de datos con nuestra información que puede ser utilizada por empresas para
fines comerciales (márketing dirigido a nuestros gustos) o por
ciberdelincuentes que pueden averiguar muchas cosas de nosotros. De ahí el
éxito para cometer fraudes de las técnicas de ingeniería social que utilizan
formas de manipulación social y psicológica que nos conducen a tomar decisiones
de forma rápida, tal y como ocurre con los secuestros virtuales. Este tipo de
estafa consiste en hacernos creer que un familiar nuestro ha sido secuestrado y
piden el pago de un rescate de inmediato. Previamente el ciberdelincuente ha
hecho un estudio de nuestra vida y relaciones familiares a través de la
información que hemos publicado en redes sociales.
Las últimas noticias de la Europol indican que las
estafas por Internet son el 80 por cien de los delitos que se comenten.
Mientras que se reduce la delincuencia en España en líneas generales, los
delitos por Internet aumentan. Datos que por sí solos nos deben hacer pensar
que es necesario aumentar la difusión de los riesgos de Internet para conseguir
una ciudadanía más segura, que sea capaz de cuidar de sí misma y de sus
semejantes tanto dentro como fuera de Internet.
Entre los fraudes más habituales, encontramos las estafas on line, principalmente la compra-venta de
objetos de segunda mano como smartphones y tablets anunciados en páginas web.
Suelen ser ofertas muy tentadoras que combinan bajo precio con todo tipo de
facilidades. Es habitual encontrar errores gramaticales en los emails
intercambiados con el vendedor ya que pueden estar escritos con traductores on
line y ofrecen formas de pago poco seguras por agencias de envío de dinero
(Money Gram, Western Union) o transferencias bancarias a particulares.
Otro fraude muy habitual es el phishing consistente en averiguar nuestros datos
de acceso a la banca on line (también a otros lugares de Internet en los que
hay que verificarse con usuario y contraseña), para luego realizar
transferencias bancarias sin nuestro consentimiento con destino a otras cuentas
abiertas para este propósito. Para espiar esta información hay múltiples
formas, siendo una de las más habituales el envío masivo de spam o emails
suplantando una entidad bancaria o administración pública real como el reciente
caso de Correos, donde el propio email nos pide que pinchemos en un enlace para
verificar nuestros datos o solucionar cualquier tipo de problema. Conforme
pinchamos el enlace quedamos infectados con algún tipo de programa espía que de
forma inadvertida va a facilitar nuestros datos personales a los
ciberdelincuentes de forma remota.
El phishing car es otro fraude que sigue cosechando
víctimas por todo el mundo. Consiste en publicar anuncios de venta de vehículos
en Internet a un precio muy por debajo del normal. Suelen ser ofertas
irresistibles en las que dan todo tipo de facilidades, como entrega a domicilio
para probar el coche y devolución de la señal en caso de no quererlo. Proponen
como forma de pago envíos de dinero a través de agencias como Money Gram y
Western Union. Detrás hay toda una organización delictiva que incluso crea
páginas web simulando las de empresas de transporte de prestigio para
perfeccionar el engaño. Dicen que el coche está fuera de España (por ejemplo en
el Reino Unido) y que les urge vender porque se conduce por el otro lado. Una
vez realizado el envío de dinero sin ningún tipo de garantía de devolución,
piden más dinero o dan todo tipo de excusas para no enviar el coche.
Hay muchos más fraudes en la red que ponen en riesgo
nuestros datos y nuestros ahorros. Por ejemplo:
ElScam: son falsas ofertas de
trabajo publicadas en Internet en las que nos piden nuestros datos personales
bajo pretexto de obtener un empleo legal. Posteriormente serán utilizados para
hacernos participar como intermediarios de delitos de phishing o de blanqueo de
capitales.
La estafa de la novia rusa: los ciberdelincuentes
crean perfiles en páginas de contactos y redes sociales de chicas que buscan
amistad y algo más. Tras semanas de conversaciones comienzan a pedir dinero,
por ejemplo para venir a España de visita y conocerse en persona.
El fraude de las falsas Apps: son falsas
aplicaciones disponibles en Play Store o App Store por las que nos hacen pagar
cierta cantidad cuando la app real es gratuita, o que una vez instaladas su
única función es espiar nuestra información y facilitarla a ciberdelincuentes
para cualquier fin ilícito.
Abuelos informados, menores seguros:
Por otra parte, ni que decir tiene la
importante labor que nuestros mayores realizan con respecto al cuidado y
atención de sus nietos. Labor para la que es importante estar preparados y
conocer tanto los riesgos del mundo real como del mundo virtual. Para ello citamos
cuáles son los principales riesgos que acechan a los menores en la Red con el
fin de que sus abuelos los conozcan y puedan prevenirlos: Ciberbullying
(ciberacoso), grooming (acecho que realiza un adulto por Internet buscando
menores no supervisados que le envíen fotografías y videos de contenido íntimo
o un encuentro físico real), sexting (compartir de forma voluntaria archivos de
tipo íntimo a través de smartphones por lo que los menores pierden el control
sobre dicho material) y hacking (accesos no autorizados a los perfiles en redes
sociales o emails de otras personas).
¿A quién le importan mis datos?
Los ataques contra la
intimidad son mucho más frecuentes de lo que podamos pensar. Más aún si tenemos
en cuenta que nuestra información, como nuestros datos de identidad, claves de
acceso a la banca on line o a perfiles en redes sociales, nuestros gustos, etc,
cotizan al alza en Internet y por ellos se pagan importantes cantidades de
dinero, tanto para fines comerciales, como para la ciberdelincuencia.
Y para finalizar una reflexión: ¿Llega tarde la informática para mi?
El caso de Diana Nyad extraído del blog de Chema Alonso puede contestar esta
pregunta: consiguió al 5º intento recorrer a nado la distancia entre Cuba y
EEUU, con 67 años de edad. Cuando llegó a su destino después de 53 horas
nadando, dijo: